Estación


Recorro por la sinuosa complejidad de este túnel de otoño,
por las misteriosas imágenes de estos días caprichosos.

Me voy internando con la mirada puesta en infinidad de rincones,
y con la mente fija a la vez, voy portando un punto blanco en el centro del pensamiento,
decorando, una a una, las neuronas que hoy morirán inevitables,
similares a los silencios de un pentagrama…

Silencio de blanca intoxicación y viento helado,neuronas revoloteando en escaleras...

¡Majestuosas neuronas revoloteando entre tus labios!

Entre tu labio superior.
En los ojos de la noche.

Junto a composiciones que son casi tangos en una rocola.
Suave y progresiva intensidad que me ofrece el borde de la madrugada, entre mecanismos de discos que rugen…

Sonidos eléctricos de otros tiempos, teclas sicodélicas,
en escalas peligrosas, con esa resonancia que tanto seduce a este espacio vacío que contiene mi existencia.

Entre tus ojos.
En los labios de la noche.

Inocencia mutua que nos pregunta y nos sobrecoge,
que nos agujerea el café y la cerveza,
pero sólo para beberlas en forma de gotas de lluvia.

Lluvia de este otoño al que no pertenecemos,
otoño al que nos enfrentaremos con la locura de un clarinete en llamas.


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