Creo que hoy es lunes
Mensaje impaciente en el buzón.
Cerebro frío, corazón callado.
Creo que hoy es lunes y se han borrado
los ojos de la gente...
Aparezco con el deseo cansado de pronunciar
las palabras que me lleven a un lugar parecido
a un acantilado,
con cristales rotos, azules, con filos de bombillas
y con tungsteno retorcido,
pero no para desaparecer, no intentando rodar entre la muerte
acuchillado por lo que antes fue luz.
Sólo reclamaré una débil canción
que reconforte estos baches y despeñaderos negros,
y aleje al cómplice de las heridas
que castigan estas piernas cada vez más alargadas,
que martirizan el sueño y asfixian mis sábanas.
Y aunque con desfallecida música,
se rinda homenaje en este carnaval sombrío;
quiero trombones, tubas, contrabajos,
saxofones y clarinetes,
sobretodo clarinetes, tristes clarinetes, como máquinas de angustia,
como engranajes del abandono, como estatuas rojas del ego...
Acantilado y música de octubre que me presiona las sienes
sádicamente,
hasta encontrarme de rodillas en esta tierra muerta
que me empuja al vidrio y la clausura,
al fallecimiento del pedacito de carne donde la sangre
coagulaba aún.



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