Color
Serpentea el telón onírico
vislumbrándose el mecanismo subliminal
que empieza a recrear
con sus maneras y alegorías,
las imágenes de la fugacidad.
Entonces floto por entre las columnas y las conversaciones,
sobre las bocanadas de humo y las esencias del tabaco,
respirando mis ideas, sorteando este destierro,
sorbiendo las gélidas succiones de esta cerveza llena de ilusión.
De pie, a un centímetro del suelo, aguardo destellos, imagino colores, permanezco...
...solo permanezco.
Y entre la madera y la precariedad de mi vuelo y navegación
emerges gigante como los bandoneones en su clímax,
acompañados por un violín, desgarrando la roja y ávida permanencia.
Y emites las luces que la noche ansiaba,
las canciones que huelen a utopías que, en tus ojos, funcionan
como carruseles poseídos por dragones frenéticos.
Súbitamente, así, gigante y soleada,
con los tonos amarillos y anaranjados de las fotografías incendiadas en el cielo...
te unes a mi vuelo.
Ahora flotamos por entre las columnas, las conversaciones y las citas de los libros...
Y el vuelo se hace revolución,
y la revolución anula el tiempo,
materializándolo...
Ahora el tiempo es el conjunto de caricias en las que nos hemos sumergido, con los ojos cerrados,
viendo proyecciones en acuarelas escarlatas,
con las formas de tu complexión,
con la presión de mis manos y la fuerza de tu suavidad.
"Rojo como el bosque y los magentas contrastes de tu blanco y negro..."



Comentarios
Publicar un comentario