Óvulo
Amplia respiración que necesito respirar
ya no por el oxígeno, ahora por recrear el espacio de la cavilación.
Hondo estremecimiento de estos pulmones con el aire frío de la mañana...
Ajena mañana entre cortinas y crepitante metal helado.
Laberinto de madera que ayer fue de oscuridad cristalina,
por un instante.
por un instante.
Claustrofobia de paredes gélidas que se contraen
siendo bloques de insomnio, el ruido de fondo de una interrogante que se niega a sucumbir
como los brotes de un árbol
como los millones de óvulos que resurgen expectantes en su cubículo sagrado.
Así reflexiona en mí la utopía
De esta manera reacciono ante la sádica inocencia
Exagerando como amplificador de adjetivos
La peor versión de este ramillete de nervios y emotividad...
acarreando sensación de abandono
visualizando el muro de mi débil importancia.
Camino con aquella canción en el sistema circulatorio de la mente
canción de sensación matinal.
melodía
de introspección contraria al amanecer que experimenta la ciudad...
Y así hoy resuena diferente.
No quiere aliviar.
No pretende distraer las penas que no cierran
los cortes en la piel del alma sin memoria
que no aprende
que no mide
que no piensa
que continúa traicionando, extrayendo de una base de datos implacable:
-los disparates del ego.
-los despropósitos en reacciones, en segundos...
(segundos de necedad que se transmutan en horas intensas de desasosiego)
Y cae la ajena mañana entre ropa húmeda
y glacial infusión, fenecida vela...
Y cae la ajena mañana sobre mí.
como los brotes de un árbol
como los millones de óvulos que resurgen expectantes en su cubículo sagrado.
Así reflexiona en mí la utopía
De esta manera reacciono ante la sádica inocencia
Exagerando como amplificador de adjetivos
La peor versión de este ramillete de nervios y emotividad...
acarreando sensación de abandono
visualizando el muro de mi débil importancia.
Camino con aquella canción en el sistema circulatorio de la mente
canción de sensación matinal.
melodía
de introspección contraria al amanecer que experimenta la ciudad...
Y así hoy resuena diferente.
No quiere aliviar.
No pretende distraer las penas que no cierran
los cortes en la piel del alma sin memoria
que no aprende
que no mide
que no piensa
que continúa traicionando, extrayendo de una base de datos implacable:
-los disparates del ego.
-los despropósitos en reacciones, en segundos...
(segundos de necedad que se transmutan en horas intensas de desasosiego)
Y cae la ajena mañana entre ropa húmeda
y glacial infusión, fenecida vela...
Y cae la ajena mañana sobre mí.



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