Tiempo



El tiempo apuntando con una escopeta
Queriendo carcomer con sus dientes la electricidad de este espacio.

Y yo, distraído en ideas de inmensidad
sin periodos,
             indiferente de lapsos con ruido
con la ausencia de las partículas adheridas a los pentagramas del polvo amarillento.

Pero la amenaza acecha, la intimidación fluye,

metálica,

con el sonido del vidrio esterilizado, aséptico, puntiagudo.

El tiempo prueba su poder con el pulgar y la presión chorreante, dañina...

De pronto se despeja mi mirada con la cortina musical de un piano barnizado en escarlata.

¡Un tono envejecido!
¡Rojo-sangre perjudicado por los años!

La mente evoca implacable al monstruo mecánico
que arrasa consigo los pesares monumentales

Con el caudal raudo, fino, como los centímetros cúbicos
que ahora inoculan aguijoneantes
en el centro de mi respiración profunda...


Y resisto contra el recuerdo mal curado,
pero el pasado ahora es una proyección en la pared, 
en la pared del cerebro.

Bello blanco y negro pretéritos que me seducen,
que me invitan al misterio y a la alusión nítida de horrores...

Y desafío aún más la fascinación obscena convertida ahora en preciosas piedras con los brillos engañosos,
                                            falsos, que flotan entre la banda sonora del ayer.



Y respiro con la profundidad mas abisal e incontenible,
crujiendo el aguijón dentro de mi piel 
siendo expulsado por mis poros en la exhalación,

aún más enérgica,

Consciente.

Que procura la maestría de la supervivencia.

Donde la percepción es grande y lo inmenso es certeza...


Al oír escapar a los ratones del tiempo
con mecanismos chirriantes

observo como la sangre se evapora junto a esta visión de la existencia...

Jurando retorno.

Olfateando el posible nuevo ataque...


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