¿Has visto alguna vez una pájara muerta?
Elementos con disposición aleatoria,
intentando activar el mecanismo metafórico,
la trama obcecada por complicar una de tantas historias.
Tantos instantes desperdiciados insolentemente,
cuanta vida consumida fabricando telarañas con la mente
esperando una víctima,
un organismo del cual depender.
Piezas de una crónica enajenante, inmóvil, autómata.
Pero caprichoso, este flujo de cargas puede desviarse agradecido,
puede conspirar desafiando...
Hoy es un día cualquiera y el frío es un color que lo tiñe todo con una peculiar sensación,
una imagen que destella respuestas.
En el momento menos pensado
En un mar de banalidad
aquel pigmento contraproducente parece un lienzo proyectado en el techo del pensamiento,
ahuyentando miedos
colaborando con un recóndito sitio que es parte de un todo sutil.
Y me sorprende su permanencia...
Ahora en la lejana línea del tiempo
emerge una bella alusión llena de árboles sin hojas,
y me atrapa un silencio en varios compases...
recordando sólo el volumen que ocupan tus alas en el rojo
cajón de donde te saco cada vez que deseo que aparezca el mar libre ante mis ojos.
No por símbolo o estereotipo
Ni por las blancas palomas que destruyen las ciudades con su vuelo atrevido.
No, sólo veo la sonrisa que me impregnaste al posarte en mí
y las plumas que conservo en un marco con relojes...
Hoy es un día cualquiera pero está el libre mar calmo, el cajón cerrado y yo,
sólo canto en mi pequeña
claridad.



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