Bufanda




Cuando resuena el crujir de un círculo de ideas,
repetidas, 
transportando ayeres, 
distribuyendo horrores...

y el insistente golpeteo del aire,
en desiertos de árboles,
en miradores sin horizonte,
con paisajes de nubes sintéticas y luces de fiesta,

es cuando se comienza a erosionar el rostro
con el helado impacto y conocida sensación
de estar pinchando aquel plexo solar
descargado de electricidad, extinto de nueva canción...

punzando el centro de la energía,
silenciando las cuerdas vocales, distorsionándolas,
acelerando una pasmada proyección psíquica...

Solo queda desear sentir esa mano cálida en la frente
al expulsar la impotente voz que suplica:

...respirar ampliamente...

sin gruesos granos de arena en vez de lluvias
sin bofetadas directas al alma en lugar del frío otoñal.


Pronto será navidad
si, navidad.
¿navidad?
si, navidad.

Pronto será navidad...

Y yo necesito un reloj
y quiero una bufanda de dos colores

y ver la nieve...


Distraído por la sombra gris que encarno,
deambulo por esta ciudad que nunca tuvo culpa
y que exploro con la curiosidad de un niño
ante un espantapájaros.

Cuando resuene el crujir de una hoja seca
volverá a crujir en el siguiente paso
y ya no será un crujido
sino un nuevo palpitar.


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